La respuesta rara vez es solo aritmética. Tu meta compite contra dos techos que no controlas: el volumen que tu mercado tiene disponible y el punto donde el costo por venta se come tu margen.
Por eso esta calculadora no te dice cuánto invertir para tu meta: te dice cuál de tus tres techos aparece primero. Si manda el mercado, más presupuesto no compra nada. Si manda la rentabilidad, más presupuesto compra pérdida.
Definen tu límite real. Si no los conoces con precisión, usa estimados conservadores.
Vender en Cyber no cuesta lo mismo que en un mes normal. Estos factores ajustan tu costo estimado.
La meta define un techo. Tu operación actual define desde dónde escalas — y sin ese dato el cálculo asume costos planos.
Completa tus números para ver el resultado.
Subir más de 30% mensual reinicia la fase de aprendizaje y encarece el resultado.
La mayoría de las calculadoras de presupuesto hacen una sola división: meta dividida por ticket, por costo por venta, listo. El problema es que ese cálculo siempre entrega un número, incluso cuando la meta es imposible.
El volumen alcanzable es el menor de los tres. Y el dato más útil no es el número: es cuál de los tres manda, porque cada uno se destraba de forma distinta. Si manda el mercado, hay que abrir categorías o canales nuevos. Si manda la rentabilidad, hay que trabajar el CAC o el margen. Si manda tu meta, tienes espacio para crecer.
El exponente e modela la fricción de escala: cada pedido adicional cuesta más que el anterior porque el algoritmo amplía la audiencia hacia gente menos cualificada y puja más alto. Se deriva del nivel de competencia que elegiste: poca competencia significa que duplicar el volumen encarece el costo un 23%; un mercado saturado lo duplica.
Esta parte solo se activa si declaras cuántos pedidos haces hoy. Sin ese punto de partida no hay desde dónde medir el crecimiento, y el cálculo asume costos planos — que es la suposición optimista que hacía la versión anterior de esta herramienta. Cuando eso ocurre, la interfaz lo advierte en vez de esconderlo.
El máximo teórico que puedes pagar por una venta es tu ticket por tu margen. Pero operar ahí significa que la publicidad se lleva toda la ganancia: vendes mucho y no ganas nada. Por eso la calculadora te pide qué utilidad quieres dejar y calcula contra ese número, no contra el breakeven. Si pones 0%, estás planificando trabajar gratis — y la herramienta te dejará hacerlo, pero conviene saberlo.
No considera estacionalidad dentro del mes, ni límites de stock o capacidad logística, ni el efecto de marca que abarata el CAC con el tiempo. Los multiplicadores de contexto son supuestos ordenadores, no mediciones: sirven para pensar escenarios, no para comprometer cifras. Y como toda proyección, asume que tu tasa de conversión se mantiene al crecer, cuando en la práctica suele bajar levemente al ampliar audiencia.
…el problema no se resuelve con más presupuesto. Revisamos cuál de los tres te está frenando y qué haría falta para moverlo, con números de tu cuenta y no supuestos de mercado.
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